Kleber y su servidor, al otro día después de beber el AyahuascaLlegamos puntualmente a la casa del Shamán, desde ahora Abuelo, prefieren esa palabra, es más apropiada, denota sabiduría y respeto, en Colombia se le conoce como TAITA. Me presenta a su señora, son una pareja de ancianos sabios. Kleber me iba comentando lo que estaban haciendo, qué significaba cada cántico, cada canción, que entonaba el Abuelo, también con su silbato. Sacó una tablita que contenía todos los utensilios, el ayahuasca en el más pequeño.
Esta bebida es realmente milenaria, usada por los nativos amazónicos en rituales médicos y religiosos. En Quechua Ayahuasca significa "La soga del Muerto" o "La soga de los espíritus" por su etimología Aya=Muerto o Espíritu y Huasca=Soga o cuerda, ya que en la cosmovisión de los pueblos nativos el ayahuasca es la soga que permite que el espíritu salga del cuerpo sin que este muera. Se usa como experiencia espiritual, conocimiento personal, también es purgante y es la combinación de una corteza de un árbol con otras dos hojas más. Kleber me dice que cuando me pasaran el baso con la bebida le pidiera que quería de ella y que la respetaba, que me mostrara todo su poder. Vine con la intención y el deseo que hacer una limpieza espiritual y también del cuerpo
En otro recipiente había otro brebaje para contrarrestar el vómito, también lo toma el abuelo pues para conectarse con uno y para ver o sentir lo que uno esta sintiendo debe deber el ayahuasca también, esto sirve a la vez para que este pendiente de malos espíritus que quieran entrar en algún momento. En el otro frasquito había una bebida hidratante, pues en ocasiones debido a tanto vómito las personas necesitan esta ayuda para recuperar fuerzas y así poder irse a la casa de Kleber.
También había tabacos, de esos grandes, con los que comienza la ceremonia, Apagan las luces, y el Abuelo empieza…todavía había luz en Lagunas, es hasta las 11Pm u 11 y media que la quitan. Se alcanzaba a filtrar la luz a través de las pequeñas grietas de la pared hecha de tablas de madera, además la casa queda cerca de la planta eléctrica, entonces había mucho ruido. Se levanta el Abuelo cantando y rezando, con el humo del tabaco me impregna la cabeza, la espalda, el pecho, luego me da de beber un pequeño trago de ayahuasca, me concentro y le pido: “te respeto, quiero conocer tu poder para limpiar mi alma y cuerpo”…”salud Abuelo..” lo amargo le deja un sabor fuerte en la boca y garganta, siento como baja y mi estomago empieza a retorcerse, como una batalla entre lo bueno y malo que había dentro de mí.
A la madrugada en el río, neblina.De pronto el cerebro empieza a jugar con las sombras, mientras el Abuelo sigue cantando y pidiéndole a la bebida: “apersónate de su cuerpo” “que tenga buenas visiones, no malas” “ayúdalo a mejorar” “saca todo lo malo” con una especie de abanico empieza a invocar los espíritus de los otros Abuelos para que ayuden al ritual.
Empiezo a ver formas, 4 seres sentados a 3 metros de mi, uno detrás de una silla sentado, a veces parecía un muchacho con pantaloneta y gorra, después al payasito bebé, otros dos arriba en unos cables de cobre eran como novios o hermanos porque estaban abrazados y un cuarto sujeto misterioso que está sentado de espaldas debajo de los dos anteriores. A veces veía a una mujer que besaba al primero de los sujetos. Esto lo veía de manera conciente, normal, pero apenas de desconcentraba un ruido o la luz, todo volvía a la normalidad, esperando en la oscuridad, podía ver a los que me acompañaban, me volvía a concentrar y seguían las sombras. No vomité, no dejaron de ser sombras nunca esos 4 seres, y yo no estaba mareado ni nada, me preguntó el Abuelo si lo estaba, le respondí que no sentía nada, sólo un reflujo y ganas de escupir. Ya eran las 10 y 40PM, y yo no sentía nada todo lo veía normal, el Abuelo dice “ya estas listo” y se levanta a darme a beber otro trago, nuevamente todo el ritual, esta vez lo hice con más fe en el nombre de Dios, sin adentrarme en mis propios pensamientos, sin prestar atención a los ruidos de afuera, ni a las luces, estaba vez lo haría bien.
También recuerdo que desde el comienzo sentía una pesada corona indígena, llena de plumas, cambiaban de forma y se convertía en sombreros típicos de todos el mundo, a veces se me inclinaba a la derecha, a veces a la izquierda, la mayoría del tiempo fue indígena, hermosa esa si la pude sentir bien.

Kleber explicándole a un turista las maravillas que hacen las plantas
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