miércoles, 9 de diciembre de 2009

Humahuaca

10 horas de viaje desde Villazón (Bolivia) de ahí hasta La Quiaca (Argentina) son 30 minutos a pie, o menos.
Llego a la República de Argentina, con Eneko, del país vasco, filita de 20 minutos para salir de Bolivia, otros 20 para entrar a la Argentina, por lo menos para los locales, bolivianos, colombianos y españoles que iban con colombianos...jajajajaja, algo feo fue eso, a todos los gringos los sacaron de la fila, les tomaron los pasaportes y no tuvieron que hacer fila, sólo una pequeña requisa en la aduana. yo pasé mi pasaporte y de una me enviaron a un cuarto para requisarme toda la maleta, muchas preguntas, que mierda, "bienvenido, disculpenos pero hace dos semanas cogimos a dos colombianos con cocaina...y por uno pagan todos" maldito estigma, marca que nos dejó una historia de narcotráfico que muchos aborrecemos, salgo apurado porque Eneko me esperaba, la aduana, yo con la piedra afuera le dije al señor "estoy limpio, no tengo cocaína, preguntele a los policias de allá que me pasaron a un cuarto y casi me pelan" el dice "sólo abre aquí y ya". Juro que por ahí mínimo dos gringos a los que no requisaron llevaban por lo menos mariguana, pero bueno.



Mi campamento en Humahuaca

Estoy en Argentina, Eneko decía, "que mierda, cualquier gringo puede pasar la cocaina que quiera pero a tí sólo por ser colombiano semejante requisada, eso es una mierda, eso es racismo" de acuerdo, pero tambien soy conciente que algunos peruanos, bolivianos, ecuatorianos, están vinculados al negocio, así sea sólo como mula, o correos humanos. Pronto se borra ese capítulo de mi mente, al sentir el calor humano de la gente de acá, empecemos desde cero Argentina, cominos salteñitas, la gente sigue siendo muy parecida, muchos rasgos andinos, llegamos a Humahuaca, calorcito rico, altura moderada, paisajes maravillosos, hubo conexión, me sentí en Rivera-Huila, en la finca la Esperanza, sin piscina, pero la gente y el ambiente es similar, decido acampar, me atiende una señora muy amistosa.


El monumento del indígena.


El pueblo, muy tranquilo.

Fuimos a cenar algo típico, el pide picada, yo tamal, es como la décima parte de uno colombiano, vuelta por el pueblo, subimos un cerrito con un monumento indígena arriba, preciosa vista, sorpresa! hola amigos suizos de la selva peruana! 2 horas de diferencia respecto al uso horario de Colombia, anochese a las 8PM, no me voy al otro día, amanecí algo enfermo, magnífico día, muy soleado, Eneko quería irse temprano a las 8AM, yo me desperté a las 10, voy al pueblo sólo, almuerzo albóldigas, deliciosas albóndigas, guau. Me devuelvo al sitio donde acampo, a 15 minutos del pueblo, camino, disfruto el paisaje, cerro blanco, me devuelvo, extiendo mi hamaca, leo, llega Eneko quien no se fue al fin a causa del malestar, visita un rato y luego más lectura, en ese sitio tan calmado pero antetodo tan bonito.


Vista desde el cerrito donde se ubica el monumento

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