Duermo un poco en el bus hasta Amaycha del Valle, me lleva una moto a un hostal bonito, cálido, barato, dejo mi mochila y salgo para las ruinas de Quilmes, me habían dicho que era fácil “hechar dedo” o pedir aventón, espero por media hora y nada, 45 minutos y nada, casi no pasaban carros, solo 3 que no pararon, pienso son 25 km, voy avanzando, y alguien debe parar, audífonos, música para caminar, y listo! Sigue pasando el tiempo y me resigno, ya tocó caminárselo todo, que sol, me lleva los últimos 10 km, gracias, te ganaste un café de Colombia boludo!
Aquí están las ruinas desde el punto más alto, el camino del fondo son los últimos 5 km del trayecto. Llego a las ruinas, sándwich, galletas, en medio de este histórico sitio. Comunidad indígena de Quilmes, como el nombre de la cerveza más importante de acá, pero por qué?! En medio de la conquista, esta comunidad representó un foco de resistencia al nuevo orden impuesto, a punta de palos, flechas, piedras, ondas, este lugar era un gran fortaleza militar, por años y años, cuando lograron ingresar, se llevaron a toda la comunidad presa y los llevaron caminando al virreinato de río de plata, hoy Buenos Aires, por esto se llama así el sitio donde queda la fábrica de cerveza más grande del país, hasta allá llegaron muy pocos después de esa travesía de polo a polo en Argentina. Hoy siguen luchando con por sus territorios, linda ciudad, clima muy extremo, árido, fotos y devuelta a Amaycha del Valle.
Las ruinas de Quilmes desde arriba, fortaleza militar, sinónimo de resistencia.
Devuelta, nadie para en los primeros 5 km, estoy exhausto, paro a tomar el poco de agua que me queda, sigo caminando, es una subidita continua, clima implacable, a los 15 km, muchas horas después de haber empezado el regreso, me paro un señor, “qué hacés con este sol boludo!” me ahorra los últimos 10km, estoy en el hostal, mucho agua, tiendo la hamaca, y a descansar, esa noche veo un partido de fútbol, a dormir con el ruido de la lluvia.
En las ruinas de Quilmes después de una interminable caminata...valió la pena
Al otro día voy temprano a buscar boleto de ida a Tucumán, no hay sino hasta las 5pm, que hago mientras? recorro el pueblo en menos de una hora, y a esperar en la plaza, leyendo en una banca, no pasa nada, hoy domingo el pueblo está muerto, no hay internet, todo cerrado, aburrido después de las primeras tres horas, voy a comer ñonco, macarrones con napolitana, muy rico, me distrae por una hora...sigo esperando así recorriendo las principales calles del pueblo, muy bonito, muy tranquilo.
Las ruinas de Quilmes desde arriba, fortaleza militar, sinónimo de resistencia.Devuelta, nadie para en los primeros 5 km, estoy exhausto, paro a tomar el poco de agua que me queda, sigo caminando, es una subidita continua, clima implacable, a los 15 km, muchas horas después de haber empezado el regreso, me paro un señor, “qué hacés con este sol boludo!” me ahorra los últimos 10km, estoy en el hostal, mucho agua, tiendo la hamaca, y a descansar, esa noche veo un partido de fútbol, a dormir con el ruido de la lluvia.
En las ruinas de Quilmes después de una interminable caminata...valió la penaAl otro día voy temprano a buscar boleto de ida a Tucumán, no hay sino hasta las 5pm, que hago mientras? recorro el pueblo en menos de una hora, y a esperar en la plaza, leyendo en una banca, no pasa nada, hoy domingo el pueblo está muerto, no hay internet, todo cerrado, aburrido después de las primeras tres horas, voy a comer ñonco, macarrones con napolitana, muy rico, me distrae por una hora...sigo esperando así recorriendo las principales calles del pueblo, muy bonito, muy tranquilo.

La iglesia de Amaycha del Valle...pueblo tranquilo, pequeño, acogedor.
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