sábado, 27 de febrero de 2010

Tabatinga




Dormir 7 días en hamaca no se lo recomiendo a nadie...miren ese asinamiento...pero igual se gozó.
El viaje desde Manaos, hasta Tabatinga, es muyyyyyyyyyyy largo, son 7 días completitos, me habían dicho que llegara una hora antes, pues yo avispado, dije que quería un buen sitio para poner mi hamaca, llego entonces a las 10 y pico casi dos horas antes, guau, todo lleno, peor que los otros días, pongo mi hamaca como puedo y a dar vueltas.

Encuentro a un tipo con una manilla de Colombia, este debe ser de San Andrés, le hablo, un poco lento para que me entiendan, hablan español?, si claro parcero soy Juan, soy de Neiva, guau, de buenas, de mi querida Neiva, el otro era Javier de España, venia con su novia Alice, de Francia, se acerca otra alemana, Sandra y nos pregunta lo mismo, que ella también habla español, ese fue mi grupito en el barco.

Que hacíamos, jugar dominó, cartas, leer, dormir, comer, y en las noches un poco de cerveza. Conocimos gente muy buena onda, como uno brasilero que me atendió muy bien, yo iba a leer arriba del barco, donde hay música, a los diez minutos me mandan una cerveza, después otra, después me llaman, ese día me la pasé tomando con ellos, “hablando” y por la noche bailando..apenas el segundo día, de ahí fueron otros tres de sólo Forró la canción que más recuerdo es “Chora, me liga”, las brasileras siempre tan lindas, me enseñaron más pasos. Cerveza, Cachaça, Caipirinhas, Ron Montilla (o mochila como se pronuncia allá) guau, el paraíso, con el Amazonas, los delfines, los pajaritos, las comunidades locales, bundas, etc.
Gente en el barco...eso si bebiendo...que energía la de esta gente
A veces el barco se detiene por más de una hora, espacio propicio para bajarse a estirar las piernas, comer pescados locales, y comprar más cachaça…el café du main, o desayuno de 7 a 9, el almuerço de 10 y media a 12, para cenar de 4 y media a 6PM, hablamos muchos entre nosotros, los colombianos vendiendo su país…mucha Farinha, mucho frango!!!! Pollo, era lo mismo siempre: arroz, pollo, frijol, pasta, y agua…sólo un día nos dieron carne, comí mucho ese día.
El tercer piso del barco, lugar de exparcimiento, encuentros sociales e innumerables borracheras...jajajaja.
El loco de Juan es un rasta, apasionado por los peces, estudió acuicultura en la USCO, una de las mas prestigiosas Universidades del Sur Colombiano, y de hecho de Colombia misma…loco por las rayas, los peces, la biodiversidad, por la vida…Javier el Español un aventurero con su novia Alice, empiezan desde Guyana Francesa su travesía, al igual que la mía por varios meses, es este hermoso subcontinente, Sandra la Alemana también quiere hacer un recorrido pero un poco más corto, sin dejar de ser emocionante, ama al Perú.
Huepa........dos amigos brasileros bailando forró en el barco.
De jueves a Sábado mucha fiesta con cantantes que iban en el barco, ponían su sintetizador, su micrófono y a rumbear, horas y horas, cuando acababan ponían Forró, un merenguito con pasos más cortos y sensuales, y tecno brega típico de la región, como reguetón, o algo así…mucho contacto, me entenderán. El resto de días si algo relajados, estábamos muertos, vi que las brasileras escriben en cuadernitos cosas, les pregunte que era, me comentan que les encanta la poesía, los versos, me regalan unos cuantos en mi libretita, que lindas son…mucho coqueteo, mucha bregadera...otra cosa curiosa en el barco, veía extrañamente que las mujeres y los hombres morenos como yo tenían los bellitos rubios, otra raza pensé, pero la verdad es que se echan un jaboncito para acláralos. Un amigo que hicimos y que nos presentó con todo el barco fue Ameiki, era muy buena onda y me vendió en 15 reales una sandalias, necesarias para este viaje tan largo, havaianas, con la banderita de brasil y todo.
Que tal este atardecer en el Amazonas?
Se acaba el viaje llego a Tabatinga, llegamos tarde, en la noche del martes queremos dormir conseguimos un buen sitio, un hostel, comimos algo y a descansar…un calor bárbaro, húmedo, maluco, al otro día todos teníamos que hacer vueltas, ellos deben comprar el boleto de ida a Iquitos, Perú, deben sellar el pasaporte porque salen a la madrugada, todo a pie, luego vamos a Leticia, Colombia. En la noche estábamos exhaustos por la caminata, igual damos una vuelta por el pueblo, comemos algo, mi última Farinha, la última cerveza local, todos cantando “Chora me liga”, y a descansar nuevamente, a la madrugada el Javier, Alice y Sandra se van…bastante días hacen que terminemos siendo buenos amigos de ellos. Al otro día Juan va a Leticia para hacer unas vueltas, yo voy a sellar mi pasaporte, la salida de Brasil, desayuno, compro una cachaça la cual me tomaré en Bogotá con mis amigos, un ron Montilla, y otras cositas, hago mi maleta con un sensación de alegría por llegar otra vez a mi país, pero a la vez tristeza porque ya se acaba todo esto…eso me robó algunas lágrimas, salimos a la 1:30PM hora brasilera, 12:30Pm hora colombiana, osea a 5 cuadras…jajajaja. 2 reales hasta la frontera, luego 1500 pesos colombianos hasta el aeropuerto…

Chao Brasil, Chao aventura!

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